
Todos sabemos que en cualquier actividad que implique una emoción, está garantizada la motivación.Por eso en el cole dedicamos una semana a Halloween, porque a nuestros niños les encanta. Esa adrenalina que produce hablar de calabazas, vampiros, fantasmas y brujas; poder hablar del miedo sin tapujos y expresar situaciones convertidos en monstruos a los que no les asusta nada, hace que el aprendizaje sea más...